La cuestionada política laboral de Wal-Mart

Por Miguel Paz

La efervescencia bursátil con que el mercado recibió la entrada a Chile de la multinacional fundada por Sam Walton para adquirir el 60% de D&S, dista mucho del “lado B” que sus trabajadores viven a diario. Tolerancia cero a la creación de sindicatos, sueldos inferiores a la línea de la pobreza, multas por violaciones a la legislación de trabajo infantil y otras acusaciones, son parte de su registro histórico.

Pese a que Wal-Mart es el mayor actor del retail a nivel mundial (con operaciones en Estados Unidos, Canadá, México, Inglaterra, Japón, China, Costa Rica, Puerto Rico, Guatemala, Nicaragua, Venezuela, Argentina, Brasil y a contar de hoy, Chile) y en 2007 fue la empresa que más ingresos tuvo, según Forbes; sobrevivir para un trabajador de Wal-Mart es tarea difícil.

Según reporta la organización Wake up Wal-Mart en base a datos públicos de la empresa, un número substancial de los empleados de la cadena en Estados Unidos reciben sueldos inferiores a la línea de la pobreza de ese país.

En 2001, los vendedores de locales Wal-Mart, “ganaban en promedio US$8,23 dólares la hora, equivalentes a un sueldo anual de US$ 13.861, cuando la línea de pobreza para una familia compuesta por tres personas era de US$14.630”. Es decir, un vendedor de la cadena trabajaba doce meses para recibir US$769 dólares menos que el presupuesto anual determinado de una familia en situación de pobreza.

Lo mismo, ocurría con los cajeros de las megatiendas de la empresa fundada por el estadounidense Sam Walton. En 2003, el salario por hora de un cajero era de US$7,29 y de US$11.948 al año, agrega la entidad civil. Esto refleja una brecha aún mayor en comparación con los vendedores, a lo que se suma la inflación acumulada entre 2001 y 2003.

Mientras en 2005, el sistema de cálculo de presupuesto familiar básico del Economic Policy Institute  (disponible en la red indicaba que una familia compuesta por dos personas necesitaba ganar US$27.948 anuales para cubrir sus necesidades básicas, un empleado promedio de Wal-Mart recibía US$17.114 en el mismo período. A eso hay que añadir la débil red de protección social a la cual se acogen los trabajadores, que se ven forzados a apelar a la asistencia estatal.
El estudio “Hidden cost of Wal-Mart jobs” (Costos ocultos del trabajo en Wal-Mart ) realizado por los académicos de la Universidad de Berkeley Arindrajit Dube y Ken Jacobs, trata de eso. Los académicos investigaron cuánto le cuesta al Estado de California brindar asistencia médica y social a los empleados de la multinacional, concluyendo que el ahorro de Wal-Mart en este tema, le cuesta al erario californiano US$ 86 millones al año.

Manual antisindicatos

Mientras en China (país del cual importa casi un 70% de los productos manufacturados que se venden en sus locales), la empresa pide a sus proveedores que respeten el derecho a organización sindical de sus trabajadores, segúnThe Wall Street Journal, en Estados Unidos y Canadá la compañía ha desplegado una política de tolerancia cero contra la sindicalización.

Prueba de ello es que en sus más de 3.600 tiendas en USA no existe ni un solo sindicato, un hecho destacado por el propio Sam Walton, quien se ufanó de ello mientras vivió. Sus herederos han continuado la línea del fundador, denunciada por Human Rights Watch en su reporte 2007.

Informes no confirmados hablan de la existencia de manuales antisindicales que son proveídos a los jefes de local. De acuerdo a la organización británica No Sweat, que monitorea y denuncia la violación de las condiciones laborales en maquiladoras del Tercer Mundo, el manual se titula The Manager`s Toolbox to Remaining Union Free (La caja de herramientas del jefe de local para mantenerse libre de sindicatos). Y en él se detallaría “como prevenir y responder a sindicatos en sus tiendas”. Según la organización, a esto se agregaría una línea telefónica (Union Hotline) disponible para que los jefes de local denuncien actividades de corte sindical.

James P. Hoffa, presidente de la poderosa central sindical Teamsters (equivalente a la CUT en nuestro país), que agrupa a cerca de un millón y medio de trabajadores y profesionales de América del Norte, se refirió en septiembre pasado a estas prácticas. En una columna titulada “La agenda anti sindical de Wal-Mart”, publicada en un periódico de Detroit, apuntó a la contradicción de sostener el eslogan corporativo “Vive mejor”, mientras ejecutivos de la compañía urgían a sus empleados a votar por el candidato presidencial republicano John McCain, “en un esfuerzo por empujar su agenda anti sindical”.

La preocupación central de los ejecutivos, señaló Hoffa citando un artículo de The Wall Street Journal, era que “si los demócratas (Barack Obama) tenían éxito en las elecciones de noviembre (pasado), aprobarían una ley llamada Employee Free Choice Act, que hace más fácil que los trabajadores de Wal-Mart y de cualquier otra compañía, formen un sindicato”.

“Wal-Mart es reconocida por despedir ilegalmente a empleados que siquiera intentan organizarse. Y no olvidemos que aquí en Michigan, el Estado se vio obligado a multar la compañía con US$1.5 millones en 2006 debido a violaciones masivas de las leyes de precios del Estado”.

Las denuncias de prácticas antisindicales y despidos injustificados abarcan varios otros de los mercados en los que Wal-Mart ingresó con su política de precios bajos todos los días. En Argentina, el dirigente sindical de un local en Buenos Aires, Gustavo Córdoba, fue uno de los despedidos en mayo del año pasado por sus labores gremiales. La compañía fue acusada de prácticas antisindicales que derivaron en una investigación formal del Congreso de ese país.

Córdoba, quien fue convocado a dar su testimonio en sesiones del comité del Parlamento, aseguró que “Wal-Mart abusa de los derechos de los trabajadores. Demandamos que esos abusos terminen y que se detengan los despidos por actividades sindicales. A puerta cerrada Wal-Mart violó la constitución de Argentina y emplea prácticas corporativas discriminatorias en contra de los trabajadores”. 

Por su parte, el representante de Wal-Mart Gastón Wainstein aseguró que la empresa permite la sindicalización de sus empleados y explicó que ya existían 31 sindicatos activos, a la vez que intentaba manejar los precios más bajos posibles, informó la periodista de Americas Policy Program, Marie Trigona.

Demandas millonarias y trabajo infantil

La cadena tiene un largo historial judicial debido a violaciones a la legislación laboral. En 2005 dos demandas colectivas pusieron en el mapa la situación de miles de empleados de Wal-Mart, que interpusieron acciones judiciales en California y Pensilvania.

La primera, por no respetar los horarios de colación, fue presentada por 116 mil trabajadores en los tribunales del Estado de Arnold Schwarzenegger, que le encontraron la razón a los demandantes y fijaron una compensación de US$172 millones, apelada por Wal-Mart. La segunda fue de empleados de las tiendas de Pensilvania que denunciaron presiones de la empresa para que trabajaran horas extraordinarias sin recibir paga. Al año siguiente, la demanda colectiva ya sumaba alrededor de 150 mil personas.

Ambos temas (respetar breaks de almuerzo y horas extras oblitagorias impagas) incluso han sido reportados por auditorías internas de Wal-Mart. Al punto que la compañía estuvo dispuesta a pagar US$11 millones en acuerdos extrajudiciales a empleados de limpieza durante 2005 debido al no pago de horas extras y turnos de trabajo de siete días seguidos.

En Estados Unidos, Wal-Mart también ha sido multado por violar la legislación de trabajo infantil en varias ocasiones. En el período 1995-1998 la compañía recibió sanciones por un total de US$205,650 debido a incumplimiento de la ley de trabajo infantil en el estado de Maine. En febrero de 2005 el Departamento del Trabajo norteamericano nuevamente multó a la empresa con US$135.540 tras detectar menores operando maquinaria riesgosa. En junio del mismo año, el Estado de Connecticut multó con US$3.300 a la empresa por lo mismo. En este caso los menores no tenían contrato.

Laoch6

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Author: laoch6

Me considero una persona común y corriente. Me encantan las artes marciales y las investigaciones criminales. Me siento comprometido en ayudar a las personas que lo necesiten y así lo deseen. Soy un libro abierto, cualquier tema de conversación me llama la atención.

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